29 abril, 2016
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Ganador en la fase ideas del 11 Concurso de ideas de negocio de la US con la idea DepurOlive
Ganador en la fase ideas del 11 Concurso de ideas de negocio de la US con la idea DepurOlive
El aceite de oliva corre por las venas de Carlos Serrano Fajardo (Morón de la Frontera, 1994). Crecer entre olivos le llevó a hacerse preguntas del tipo: «¿Qué es ese líquido negro que se acumula en balsas  a los lados de las carreteras?«.

– «Eso es el alpechín«, le contaba su madre, «lo que sobra después de exprimir las aceitunas para fabricar el aceite de oliva virgen extra».

– «¿Y qué se hace con él?, ¿Por qué se acumula ahí si huele tan mal?». Él seguía investigando y su madre tratando de saciar su curiosidad.

– «Bueno, se deja en esas balsas a lo largo del campo hasta que se evapora. A veces se le colocan unos aspersores que sirven para ir dispersándolo a la atmósfera, ayudando a que desaparezca más rápido».

Pero Carlos, que veía cómo los olivos situados cerca de esos aspersores presentaban un aspecto enfermizo, continuó dándole vueltas al tema, plantando la semilla de DepurOlive, una idea que pretende contribuir a modernizar un sector que en sus propias palabras “no tiene el avance tecnológico que se merece”: el de la gestión de residuos agrícolas. Charlamos con él en el espacio de preincubación y coworking para emprendedores de la Facultad de Biología.

– ¿En qué consiste Depurolive?

– Hablar del aceite de oliva es hablar de uno de los principales productos de la economía andaluza. Este alimento es además el emblema de la cultura mediterránea. Dada su gran transcendencia es necesario cuidar minuciosamente cada detalle de su elaboración, mimando la composición, el sabor, la denominación de origen, el color e incluso el diseño del envase. Sin embargo, hay una parte de su proceso que a veces se deja como secundario y necesita una actualización: la gestión de residuos que en la obtención de aceite de oliva se traduce en el alpechín,  un gran desafío medioambiental por su potencial tóxico. Los efluentes residuales generados en el proceso suelen ser vertidos en balsas donde se deja que la evaporación natural y la radiación solar eliminen los contaminantes. Sin embargo, se trata de un proceso lento, poco controlable y que repercute negativamente en la calidad del aire y el suelo adyacente.

DepurOlive propone un sistema de gestión que combina el tratamiento de los residuos producidos en la elaboración de aceite de oliva y aceituna de mesa. Ambos residuos se procesan biotecnológicamente de forma integrada, de manera que la depuración de uno de ellos hace posible la depuración del otro de manera sencilla y respetuosa con el medio ambiente.

 – ¿Qué oportunidades te ha brindado el entorno universitario?

– En la Universidad de Sevilla tenemos la suerte de que se llevan a cabo numerosas iniciativas como ha sido el Concurso de Ideas de Negocio y la oferta de espacios de incubación y coworking para todo aquél que desee desarrollar su proyecto de empresa. Como la mayoría de los estudiantes cuando entré en la universidad no tenía una idea clara de lo que quería hacer en el futuro, pero conforme pasan los años vas conociendo diversas áreas, te encuentras con profesores y compañeros que te inspiran, vives experiencias que ayudan a descubrir lo que más te gusta… Creo que la suma de todos estos elementos me fue indicando que lo mío podía encontrarse en la aplicación de la biología. Por esta razón decidí especializarme en biotecnología. Una vez en esta senda, todo parecía ir encajando poco a poco conforme descubría el potencial de la biotecnología. Así, me presenté al I Concurso de BioEmprendimiento que organizaba la Facultad de Biología y resulté ganador, por lo que decidí continuar el viaje hasta el día de hoy.

Sin embargo pienso que el trabajo para potenciar la transferencia tecnológica debe ir más allá, debiendo empezar en las aulas y terminar en los grupos de investigación. Es muy necesario enseñar en las aulas cómo se han resuelto problemas anteriores y qué modelos de pensamiento se han aplicado, pero hay que dar un paso más hacia la creatividad abriendo las puertas a los estudiantes para que propongan nuevas formas de resolver los problemas actuales. Por otro lado, la Universidad de Sevilla tiene proyectos de investigación con un gran potencial para extraer de ellos iniciativas empresariales geniales, pero parece faltar un engranaje que conecte los descubrimientos con la inquietud de emprender. Encontramos muy a menudo investigadores que realizan descubrimientos brillantes, pero sin el tiempo o la inquietud de explotar todo el potencial de esos descubrimientos llevándolos a un producto o un servicio. Incluso las patentes se llegan a convertir en meros elementos para inflar el currículum y recibir más financiación. Por este motivo pienso que es necesario algún tipo de actuación que saque el conocimiento de los laboratorios y lo lleve a las personas de a pie.

Carlos Fajardo en el espacio de preincubación y coworking de la Facultad de Biología
Carlos Serrano en el espacio de preincubación y coworking de la Facultad de Biología
¿Algún consejo para la comunidad emprendedora?

Me gustaría recordar la gigantesca importancia que tiene el hecho de buscar aquello que más le gusta a uno. Parece algo obvio, pero este pensamiento se suele diluir en la rutina de trabajo. Creo que es vital para cualquier persona centrarse en aquello que le apasiona y la universidad ofrece la fantástica oportunidad de conocer todo un universo de posibilidades. Cuando te dedicas a lo que te gusta todo cambia: trabajas más y mejor, dedicas más tiempo, pones más ganas, aprendes mejor y el trabajo no pesa tanto. Por esta razón, creo que es muy importante pararse en el camino, hacer un ejercicio de introspección para extraer cuáles son las motivaciones que te impulsan y descubrir poco a poco cuál es tu sitio, cuál es aquel trabajo para el que estás hecho.

El camino del emprendimiento está repleto de obstáculos y altibajos de todo tipo en el día a día, pero precisamente estos baches y colinas los que realmente hacen interesante la travesía. Éste es uno de los grandes atractivos que encuentro en el emprendimiento. Sería aburrido si todo fuera llano y fácil, ¿no? Tener que enfrentarse cada mañana a situaciones nuevas, superar barreras, caerse, aprender, conocer gente, ser apoyo de otros, etc. El proyecto DepurOlive todavía es una semilla recién plantada, pero si se riega y se cuida con mimo podrá convertirse en un robusto árbol.

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