30 mayo, 2016
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Emprendimiento
 
Además de terminar Turismo en EUSA, David Troya (Sevilla, 1981) tuvo la oportunidad de estudiar en Munich, Hawaii o San Francisco gracias a becas como Erasmus o Talentia. Su interminable inquietud le ha llevado a contagiarse de las aspiraciones  de gente de todo el mundo que no tenía miedo a seguir sus sueños y a sus 34 años ha conseguido  posicionarse en el mercado global de reservas on-line de Glamping (una mezcla de camping y glamour)  con su startup Glamping Hub. El Ayuntamiento de Sevilla le acaba de otorgar la medalla al ejemplo de sevillano emprendedor ligado a la innovación y a la búsqueda de oportunidades de mercado, crecimiento y negocio, basadas en el uso de tecnología, por lo que nos trasladamos a su luminosa oficina donde charlamos rodeados de un equipo  compuesto por 45 personas de  ocho nacionalidades diferentes (y un perro) para que comparta con la comunidad universitaria su experiencia emprendedora.

David Troya, CEO de Glamping Hub

Terminaste tus estudios en Turismo en 2005 ¿Cómo recuerdas aquellos maravillosos años?

Fue una mezcla de sensaciones: por una parte lo viví como una experiencia muy positiva que me dio la oportunidad de hacer muchas cosas distintas como ir de Erasmus a Alemania o realizar varias prácticas en distintas empresas. Sin embargo también recuerdo mi etapa universitaria como una época en la que no tenía muy claro qué quería hacer con mi futuro por la sensación de turbiedad que se respiraba en el panorama profesional ¡y eso que por aquel entonces todavía no se hablaba de la crisis!. Comenzamos con Glamping Hub en una antigua copistería situada debajo de una escalera en EUSA, seguramente el ejemplo más parecido al típico garaje de Silicon Valley que se haya dado en Andalucía. Éramos dos personas a tiempo completo y el resto estaba de prácticas. Trabajábamos todos a una compartiendo mesa en este espacio de unos cinco metros cuadrados con una puerta de hierro al que llamábamos “el búnker”.

¿Se potenciaba el espíritu emprendedor desde la universidad entonces?

Se potenciaba aproximadamente cero. Hubo una clase en la que teníamos que hacer un plan de negocio que no estaba mal, pero no se traía a emprendedores de éxito que nos inspiraran o nos sirvieran de ejemplo, no obstante tengo constancia de que se están haciendo esfuerzos y esto ha cambiado bastante.

¿Y cómo despertó en ti esto del emprendimiento?

Si bien es cierto que siempre he sentido la necesidad de crear algo propio,  en mi caso el proceso ha sido lento y pasé por varias fases antes de decidirme a emprender en serio. No sé explicar muy bien de donde surge mi espíritu emprendedor, ya desde niño montaba historias y convencía a mis familiares para que compraran mis inventos. Siempre he tenido ese gusanillo, pero a veces cuando creces vas renunciando a tus sueños. De hecho llegó un momento en el que me choqué con la realidad de Sevilla y me pasé al otro extremo: pensar que crear algo propio era imposible. Pero al acabar la carrera tuve un par de experiencias trabajando en hoteles que me dejaron muy insatisfecho y con la sensación de que yo podía aportar mucho más, así que tuve el impulso de montar un programa de estudios para extranjeros con especial importancia en el tema de la inmersión cultural. En ese momento no tenía mucha experiencia ni capital para respaldar esta idea, así que me asusté y aunque escribí el plan de negocio e incluso gané un premio volví a rendirme ante las dificultades.

Pero después volviste a la carga…

Acabé de director en una empresa que regentaban dos americanos aquí en Sevilla y al cabo de dos años me di cuenta de que llevaba reprimiéndome demasiado tiempo: yo quería montar mi propio negocio. Así que me decidí a estudiar fuera un MBA gracias a una beca Talentia de la Junta y pasé dos años en San Francisco donde lo di todo. Era consciente de que estaba viviendo una oportunidad única  así que me apliqué a fondo y saqué sobresaliente en todas las asignaturas siendo el extranjero con mejor expediente de 3 50 personas. Me sentía privilegiado y agradecido así que tuve claro que quería volver y montar algo en Andalucía. Quería que mi región pudiera beneficiarse en parte de  todo lo que había conseguido gracias a ella.

“Sevilla está viviendo una  microrrevolución en emprendimiento, pero faltan inversores y más casos de éxito”

 ¿Cuáles son las principales diferencias que has encontrado aquí con respecto a EE.UU. a la hora de desarrollar tu negocio?

En San Francisco por ejemplo es mucho más sencillo levantar capital, aquí es mucho más difícil conseguir fondos, no hay inversores por lo que te toca irte fuera a explicar las bondades de esta ciudad. Sevilla no está en el mapa global del emprendimiento. Y tengo que decir que en este sentido creo que la ciudad está cambiando, pero todavía a un ritmo muy lento. Hay una microrevolución, pero faltan inversores, casos de éxito y proyectos consolidados.

Según tu experiencia ¿qué haría falta en las universidades públicas para que surgieran de sus aulas y laboratorios más y mejores startups?

A mí lo que más me sirvió cuando hice el MBA en San Francisco fue el conseguir contagiarme del espíritu que se respiraba allí y es que prácticamente todos los días nos visitaba un emprendedor de éxito. Traían ejemplos de personas que habían montado su negocio y nos explicaban cómo lo habían conseguido. Acababas conociendo a tanta gente de carne y hueso como tú, de clase media como tú, gente normal, que te explicaban con toda naturalidad como lo habían conseguido, que terminabas diciendo “si ellos pueden, ¿yo por qué no?”. Me consta que desde la universidad se están intentando potenciar este tipo de intercambio de impresiones y creo que es todo un acierto.

Por otra parte también considero muy importante que se eduque en la cultura del riesgo. La cultura dominante aquí es de aversión al riesgo y habría que combatirla. Los que no tenemos tanto miedo al fracaso estamos silenciados porque nuestro entorno nos hace parecer un poco locos. Sin embargo tenemos que salir a la luz porque el contagio funciona y es positivo: por ejemplo en mi grupo de cercanía han emprendido dos colegas después de haberlo hecho yo. Creo que la universidad debe alentar a la gente que se atreve a emprender. No pasa nada por pegársela, es parte del proceso de aprendizaje.

Alojamiento en Jervis Bay (Australia) que puedes encontrar en la web de Glamping Hub
Alojamiento en Jervis Bay (Australia) que puedes encontrar en la web de Glamping Hub
¿Cómo ha evolucionado el modelo de negocio de Glamping Hub  desde que comenzasteis vuestra actividad en 2013?

No ha evolucionado mucho, al principio queríamos que los dueños de los alojamientos pagaran una cuota por estar en la web y luego pasamos a un modelo transaccional que consiste en una comisión por cada reserva.

Vuestro mercado se mueve fuera de España

Sí, el 85% de nuestros ingresos son de EEUU, por eso para todo el tema de marketing contratamos a americanos que viven aquí. Para los perfiles técnicos y financieros sí contamos con españoles.

¿Cómo funciona exactamente una ronda de financiación?

Para conseguir una ronda de financiación es necesario moverse muchísimo. Nosotros hemos levantado dos que pueden considerarse fase semilla: la primera fue aquí en un foro de inversión organizado por Cartuja 93, pero para la segunda he tenido que darme una vuelta por medio mundo: San Francisco, Chile, Londres, Suiza, Italia…. Hay que pensar que a no ser que seas un fenómeno con la idea del siglo tienes que iniciar aproximadamente mil conversaciones con inversores para ir sobre seguro. De esas mil te responderán cien, diez van a otro plano donde te sientas a hablar más seriamente y de esas diez tan sólo una o dos apuesta finalmente por ti si tienes suerte.  A este inversor le vendes una parte de la empresa, por lo que adquieres un compromiso de hacer lo mejor posible la ejecución del plan que le has presentado. Obviamente puede que luego no salgan las cosas según lo has planeado, pero las dos partes lo asumen, por eso se llama “capital riesgo”

¿Cuándo se deja de ser emprendedor para ser empresario? ¿En qué momento se deja de hablar de startup para hablar de empresa?

El término empresario en España tiene muy mala reputación. Ha sido tradicionalmente una cultura muy opaca donde los empresarios de la vieja escuela no se han molestado en explicar sus casos de éxito  ni te cuentan cómo empezaron o evolucionaron. Con la opacidad vienen las sospechas y de ahí las connotaciones negativas, resultando una mala marca. El término emprendedor ha sido una transición para olvidarse de esa marca. Por otra parte estamos viviendo una nueva forma de hacer negocios, la de levantar capital riesgo, algo que no existía antes en España. Es  algo diferente, ni mejor ni peor, pero distinto ya que estas inversiones te permiten evolucionar, crecer…. Por ejemplo en nuestro caso la empresa aun es deficitaria, pero eso es lo normal para una empresa joven que está más concentrada en crecer que en que haya beneficios. Lógicamente lo ideal sería conseguir las dos cosas, pero estamos intentando ocupar mercado y confiamos en que las estrategias adecuadas nos permitirán acercarnos al equilibrio entre ingresos y gastos

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